Quiénes somos
Oferta Educativa
En este Centro se ofertan las enseñanzas de Educación Infantil, Educación Primaria, Primer Ciclo de Educación Secundaria y Educación Especial.
Horario Lectivo
ESO: Lunes a Viernes de 8:00 a 14:30
Primaria, Infantil y Educación Especial:
Lunes a Viernes de 9:00 a 14:00
Aula Matinal: Lunes a Viernes de 07:30 a 09:00
Contacto
Dirección:
C/ Cornicabra, 1. 41702 Dos Hermanas (Sevilla)
Teléfono: 955 623 923
Correo electrónico:
41010371.edu@juntadeandalucia.es
Historia
El CEIP Ibarburu de Dos Hermanas -Sevilla- posee una historia tan compleja como la de los ciudadanos que atiende. Situado en el extremo Sur de la ciudad, escolariza niñas y niños de etnia gitana hasta 2º de Eso que viven en un gueto de marginalidad: Cerro Blanco.
A finales de la década de los 90, el centro ya se había terminado de conformar como un centro casi exclusivamente para gitanos. Después de algunos enfrentamientos, la población paya terminó por marcharse no del colegio, sino del barrio El abandono, en gran medida, del centro a su suerte terminó provocando la salida de toda la plantilla definitiva.
La situación se retoma por parte de instituciones y administraciones de manera más firme tras la intervención del Defensor del Pueblo Andaluz en 2001, para paliar la situación de una comunidad educativa que agonizaba. Un Equipo Directivo nuevo y una plantilla renovada constituida a través de puestos específicos, comienzan a poner en marcha innumerables proyectos con distintos objetivos pero con los mismos fines: mejorar los rendimientos educativos y disminuir los problemas de convivencia entre los niños.
Para mejorar los rendimientos escolares se trabajó en dos proyectos de innovación educativa. Uno sobre lectura y escritura desde perspectivas constructivistas y otro sobre matemáticas enfocado a la resolución de problemas. Estos trabajos se incluyeron en los dos Planes de Compensación Educativa que han marcado el rumbo de este centro desde 2004. Las experiencias de todos los proyectos fueron el germen de los Planes de Calidad que la Consejería de Educación aprobó a Ibarburu.
En cuanto a los problemas de convivencia, un análisis de la situación llevó a la conclusión de que una regla básica del gueto es que los niños que no aprenden a agredir son agredidos. Es un mecanismo de defensa adquirido casi desde la cuna. Se comenzó entonces por establecer, afianzar y estrechar vínculos afectivos con las familias, a menudo enfrentadas entre ellas. Las primeras medidas consistieron en abrir las puertas del centro para atender a las familias a cualquier hora, rompiendo horarios. Se las atendía tanto por parte de los tutores como por parte del Equipo Directivo y se las ayudaba en todo lo imaginable y más allá. Paralelamente, la organización de los horarios y tutorías sufrió un vuelco hasta conseguir que los tutores permanecieran casi todo el tiempo lectivo con su grupo para convertirse en un referente claro en lo académico y en lo personal. Pero además de ello, los docentes acudían frecuentemente a las viviendas de los niños para llevarlos si enfermaban, hablar con las familias, saludar a los vecinos…
Todas estas medidas comenzaron a fructiferar. Los maestros empezaron a disfrutar de un estatus de mayor autoridad y reconocimiento ante las familias y, por tanto, ante los niños. Esto permitió cultivar el diálogo entre todos. Diálogo en todo momento y sobre cualquier asunto. Diálogo que terminó por vencer la irreductible resistencia del pueblo gitano hacia los payos forjada por siglos de persecución y aislamiento. Resistencia histórica que provoca el rechazo a toda persona desconocida y, el establecimiento de fuertes vínculos afectivos con los miembros de la propia familia. Ahora, la mayoría de los maestros son reconocidos como personas cercanas, afectivas y seguras que emplean horas dialogando para resolver problemas.
Esta labor, apasionante, mereció el reconocimiento del Gobierno Andaluz en 2005 y 2006, y el del Ministerio de Educación en 2007.
Pero al mismo tiempo, en los encuentros de educación compensatoria que la Consejería de Educación organizó en Priego de Córdoba, Málaga, Punta Umbría y Sevilla, el centro fue conociendo las experiencias que ya se empezaban a poner en marcha sobre Comunidades de Aprendizaje. El CEIP Andalucía de Sevilla siempre fue un referente claro. Estos trabajos eran en parte familiares por el conocimiento teórico que algunos docentes tenían sobre Teoría Crítica de la Educación de la mano de la profesora de la Universidad de Sevilla, Casilda Peñalver, y, por las experiencias de las Escuelas Infantiles de Reggio Emilia en Italia donde Loris Malaguzzi había convertido escuelas de cero a seis años en auténticas fotos de participación ciudadana donde el aprendizaje se produce, crece y se multiplica a través de la infinidad de interacciones entre todas las personas de cualquier edad. Las teorías de la acción comunicativa y de la democracia deliberativa de Jürgen Habermas estaban detrás de aquellas, quizás, primeras experiencias europeas de Comunidades de Aprendizaje.

Fue así como en el centro creció la necesidad de saber más sobre Comunidades de Aprendizaje y quizás involucrarnos en estas iniciativas que conllevaban una mayor participación de todos. Tras varias peticiones formativas y un primer Proyecto de Comunidades de Aprendizaje frustrado en 2012 por carecer de formación específica, el Ceip Ibarburu obtiene en otoño de 2012 la colaboración de la Universidad de Sevilla para poner en marcha Grupos Interactivos. En enero de 2013 entra todo el claustro en el proceso formativo organizado por la Consejería de Educación, y comienza la Fase de Sueños. En mayo de 2013 Ibarburu es reconocido oficialmente como Comunidad de Aprendizaje.
Después del trabajo realizado desde 2001 plasmado en los Planes de Compensación educativa, quedaba por dar el gran salto, el que permite transformar social y culturalmente el centro y el entorno. El salto hacia la ilusión, la solidaridad, la cooperación….y hacia la mejora de rendimientos escolares y de la convivencia con actuaciones educativas de éxito avaladas por la comunidad científica internacional. El salto a lo posible imaginado, de lo real a lo soñado.
En esto está ahora el centro, aprendiendo y con mucho, muchísimo trabajo por hacer.